Marisa Negri
extendió sus manos y cayeron estrellas sobre la tierra recién creada
la primera despertó hacia el sur y estiró sus pistilos danzantes como muslos tocados por la gracia
aún el mundo era de agua
plateado bajo el sol ondulante
aquí y allá nacían nuevas arborescencias como huevos o madejas que rumiaban al viento
ella se recostó entre delgados tallos morados y soñó
Rojo
Ardiente
almibarado
quien se abre a sus perfumes
no retorna jamás
todos los viajeros perdidos son jardineros
la maga recompensa sus favores
les enseña a mirar
Nadie sabe dónde se encuentra el jardín de las estrelicias
Lo sueñan las vírgenes la primera noche del amor
y juegan en él los niños en sus fiebres
cada primavera la maga suelta dos calandrias de oro
traza un puente entre los mundos
permite a los viajeros volver a su hogar
Nadie ha querido regresar
En el pueblo todas las novias llevan un talismán de palo santo
Si alguien lo robara mientras duermen
ellas despertarían en el jardín